Lunes. Es el día más odiado y temido de la semana. Representa volver
a la rutina, a levantarse temprano, al ajetreo habitual.
¿Qué podemos hacer para evitar esa modorra del primer día
laboral de la semana? ¿Cómo activarnos para comenzar con buen pie la jornada?
Queremos compartir contigo algunos consejos para que le saques provecho a este día y le digas adiós al estigma del lunes:

En nuestro afán por aprovechar el fin de semana hasta el último minuto, muchas veces abusamos de las horas y vamos a la cama muy tarde.
¡Cambia ese hábito! Termina las actividades de tu domingo en la tarde, y apenas caiga la noche comienza a arreglar lo que necesitarás para el día siguiente (tu comida, ropa, carpetas, etc.), para que todo esté en orden.
Toma una cena ligera y procura disminuir tu actividad para que puedas conciliar el sueño más temprano. Eso evitará que te quedes dormido al día siguiente y comiences la semana de carrera.

¡Comienza el día con un buen desayuno! Esta recomendación es válida para todos los días de la semana, recuerda que esta es la comida más importante del día.
Pero no caigas en excesos: un buen desayuno es una comida balanceada, que debe incluir proteínas, carbohidratos, grasas y fibra, combinando frutas, cereales y carnes magras.
Desayunar comidas grasosas, abundantes o muy dulces, sólo te causará indigestión y, por ende, malestar al trabajar. ¿Quién puede concentrarse cuando trata de digerir una comida pesada?
Pero puedes usar un pequeño truco: guarda ese pedacito de torta que tanto querías comer (puede ser chocolate o cualquier otra comida apetitosa) para el desayuno del lunes, ¡Así despertarás animado!

Para que el día sea productivo y no un temido caos, debes comenzar por dejar todos tus asuntos en orden al finalizar la semana anterior.
Responde cuantos correos te sea posible, haz un cronograma de las principales actividades y reuniones que tendrás el lunes y no olvides destacar una lista de pendientes, para que al reincorporarte al trabajo no pases nada por alto.
Estos pequeños cambios irán mejorando tu actitud hacia el primer día de la semana laboral y en poco tiempo verás que ya no te produce ansiedad la idea de que se acabe el fin de semana.
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